La raza del mal.
La raza del mal.
La raza del mal, así nos llamamos porque eso es lo que somos. La maldad es nuestro génesis y es importante que ninguno de nosotros lo olvide jamás, esa es y será nuestra penitencia.
Hoy, hijo mío, ha llegado el momento en que la verdad te será revelada. Por eso te han traído a mí. Yo soy el mensajero del maligno. Hoy has hecho la pregunta, y es por eso que te han traído a mi presencia, pues es mi misión trasladarte la culpa de nuestro creador. Y la culpa está en la respuesta. La entenderás y vivirás con ella como hemos hecho todos, generación tras generación, desde aquel día.
¿Porqué somos la raza del mal? ¿Por qué nos auto denominamos los malignos? Esa es la pregunta que todo padre espera que un día haga su hijo y es por eso que tú estás aquí. Porque tu has hecho esa pregunta.
Tú no sabes que es la policía porque jamás la has visto, tampoco sabes que es un ejército porque hoy tampoco existen. Nunca has visto a nadie morir de hambre. Te cuesta imaginar al hombre como depredador del hombre. Yo he visto imágenes en que miles de familias caminaban como muertos, todos juntos, cargados con lo que podían llevar, huyendo de sus hogares, abandonando a seres queridos, victimas del terror y la guerra. ¿Tampoco sabes que es una guerra, verdad? Mejor, ese no fue nuestro pecado, con este no debes cargar. Era un tiempo donde unos comían hasta reventar mientras bajo su mesa otros morían de hambre. Como éstas te podría contar muchas más atrocidades sobre el viejo mundo que tú jamás has conocido y espero que nunca llegues a conocer. Hoy los hombres y mujeres de nuestra amada tierra viven sin miedo. Crecemos y vivimos en paz con nuestros compañeros de viaje, los demás seres vivos que habitan este planeta. La felicidad o infelicidad de cada uno depende de sus propias decisiones. Somos una raza sana de gente bondadosa y honrada, pero si hoy la vida es así es gracias al maligno, nuestra bondad es hija del mal y debemos llorar por ello.
Seis mil millones de humanos poblaban la tierra en tiempos del maligno. Era un mundo cruel donde muy pocos gozaban de su tiempo. La gente era tan sucia en su interior que jamás miraban hacia adentro. El hombre causaba la muerte al hombre y expoliaba la tierra sin ningún respeto a los que junto con él la habitaban.
Él, el maligno, odiaba su tiempo, odiaba la maldad de sus contemporáneos, y luchó toda la vida por cambiar un mundo que se devoraba a si mismo. Estaba convencido que tenía que haber alguna causa física a tanto sufrimiento. Tenía que haber algo químico o biológico que lo causara... y al final lo encontró.
El gen llamado RB27 portaba lo que el llamaba, estupidez emocional. La estupidez emocional provocaba en los seres humanos una incapacidad para el auto análisis y un miedo atroz a uno mismo, estos hechos hacían que un ser humano que portara este gen fuera incapaz de tomar las decisiones necesarias para conseguir la felicidad. Su infelicidad sumada a la incapacidad para aceptar sus propios errores llevaban a las personas a buscar, inconscientemente, las causas de ésta en el exterior, el resultado era en los mejores casos ignorancia premeditada y en los peores el odio y la intolerancia. Esto podía llegar a conducir a los humanos hasta la maldad más extrema que pudieses imaginar. Según el maligno el primer caso podía llegar a ser más peligroso que el segundo. La capacidad humana para ignorar premeditadamente lo que les dolía saber hacía que los que habían desarrollado su enfermedad hasta la maldad absoluta pudieran ejecutar actos de una atrocidad exagerada con total impunidad.
El gen que luego llamamos “Caín” causó la enfermedad mas mortífera que se ha conocido en la historia de la humanidad y estuvo presente en el hombre desde, creemos, el año diez mil antes de la época antigua hasta su descubrimiento por el maligno en el año 2017.
Dedicó su vida a la curación de esa enfermedad, pero en sus 40 años de investigación no fue capaz de encontrarle una cura, lo que sí encontró fue "la ira de dios”. Ese era el nombre de un virus que tardó 8 años en desarrollar. Se trasladaba por el aire y todos los animales podían portarlo. Una vez liberado y antes de que nadie se diera cuenta todos los organismos que respiraban en este planeta eran portadores de él.
En un primer momento no representaba ningún problema, se alojaba en el estómago y se alimentaba de materia muerta hasta que al cabo de dos años aproximadamente el organismo aprendía a combatirlo y lo destruía. Por desgracia en los organismos que contenían el gen “Caín” el virus mutaba asociándose al gen en cuestión, rompiendo la cadena de ADN y llevando a la persona a una muerte rápida y agónica, muy parecida a la muerte por exposición fuerte a radiación nuclear.
Cinco mil quinientos millones de personas murieron en el plazo de un año, la mayoría por la “ira de dios” pero muchos más por las enfermedades que se generaron a raíz de tanta mortandad y por la desestructuración social que se produjo, que trajo con ella muchos años de hambrunas y miserias.
El maligno murió victima de su propia creación, el también era portador del gen Caín. Muchos fueron los considerados sabios que murieron esos años y muchos los considerados locos o retrasados que sobrevivieron.
Sí hijo mío, llora, debes llorar. Poco a poco aprenderás a vivir con esa pena en el corazón. Ese es nuestro pecado y ese es nuestro génesis, pequeño. Somos los hijos del mal, él nos creó a conciencia y por nuestra existencia miles de millones de personas padecieron. Esa es nuestra culpa. Una culpa que a partir de hoy tú, como cada uno de nosotros, llevará sobre su conciencia. Recuerda estas palabras, hijo, fueron las que dejó escritas en su tumba.
“Muero tranquilo de saber que he creado una raza que aborrecerá su creación y que hará de mi lo que he sido... el último monstruo.”
Vicens jordana

1 Comments:
Oye este escrito es muy bueno e interesante, me puedes decir de donde lo sacaste?
Gracias. Si quieres me puedes escribir a -marvision@yahoo.es--
Un saludo
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